EL EFECTO FRANKLIN

En esta nueva entrada de Blog de psicología vamos a abordar el llamado “efecto Benjamin Franklin”. Se trata de un experimento que llevo a cabo el político norteamericano Benjamin Franklin, con el propósito de encontrar una técnica para mejorar las relaciones con las personas a las que no caemos demasiado bien.

Franklin decidió hacer este experimento por una causa personal; había un político en el congreso de Pensylvania que no hablaba bien de Franklin, y esto no le beneficiaba en absoluto. Tras mucho pensar, Benjamin decidió hacer algo que va en contra de lo que cualquiera intentaría hacer para caer mejor a alguien. Se acercó a su rival, con el que nunca había hablado y le pidió un favor, este favor era que si le podía dejar un libro extraño que había oído que tenía en su biblioteca. Esto resulta muy chocante porque lo que solemos hacer cuando notamos que no le caemos bien a alguien es ser muy amables con esa persona e intentar hacerle favores y “la pelota”. La cosa, es que su rival accedió a prestarle el libro. Una semana después, Franklin le devolvió el libro con una nota dentro, en la que le agradecía mucho el favor y le decía lo mucho que le había gustado el libro. A partir de entonces su rival se paraba a hablar con él, cosa que nunca había pasado, y era muy educado. Por supuesto no volvió a hablar mal de su persona en el congreso y hasta llegaron a ser amigos.

¿Por qué pasó esto? Aunque a priori no tenga mucho sentido, sí que lo tiene, y lo que se la da es algo a lo que llamamos “disonancia cognitiva”. La explicación es que en vez de hacerle favores a alguien al que no le caemos bien, si le forzamos a hacernos un favor (obviamente que no sea muy grande), va a pensar que si nos lo ha hecho es porque no le caemos mal. Este es el primer paso para empezar a entablar una buena relación. Es un pensamiento automático que se genera en nuestro cerebro, y de esta manera podremos mejorar la imagen que tienen los demás sobre nosotros. Nosotros somos estudiantes de publicidad y relaciones públicas. La persuasión es un factor clave en estas dos facetas de nuestra carrera, porque la publicidad se trata de persuadir y las relaciones públicas, aunque quizás de otra manera, también. La persuasión no se trata únicamente de soltar palabras bonitas, sino de la imagen que tienen los demás de nosotros y nuestros actos y actitudes de cara a los demás. Por eso, tener en cuenta el efecto Franklin es muy útil para estudiantes y trabajadores de estos sectores. Al fin y al cabo, lo que está haciendo Franklin es persuadir a su rival de que no es una persona simpática y con la que se puede establecer una relación. El beneficio que saca es que podrá tener relaciones políticas también partiendo de esa “amistad”. En el caso de nuestra profesión, podremos establecer buenas relaciones con las personas a las que queremos vender algo o tener una buena imagen de marca, que facilitará mucho la persuasión cuando la necesitemos.

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