Experimento de Asch

El experimento de Asch, realizado por Solomon Asch, fue diseñado para probar como la presión ejercida por compañeros puede llegar a hacer que una persona se conforme, influya en su juicio y en la individualidad de la misma.

Este experimento está muy relacionado a los experimentos realizados en la prisión de Stanford y a los experimentos de Milgram, por el hecho de que este experimento trata de mostrar cómo seres humanos corrientes pueden ser presionados hasta mostrar un comportamiento inusual debido a la fuerza producida por las figuras de autoridad, o por el consenso de la opinión de otros que les rodean.

Para el experimento se seleccionaron varias personas, que fueron sentadas en una mesa de manera estratégica para no levantar sospechas, ya que solo una de ellas sería sujeto del experimento sin saberlo.

Se les hizo creer que el experimento se basaba en la percepción del largo de unas líneas. Mostrandoles distintas tarjetas en las que había varías líneas, se trataba de elegir entre tres opciones cuál era igual a la línea modelo.

Se les dieron instrucciones a los complíces, debían dar respuestas erróneas en algunas pruebas de manera intencionada. En las primeras dieron respuestas correctas para no levantar sospechas pero cuando derrepente fallan, el sujeto se deja influir por el grupo negando la evidencia que tenía delante.

Asch se dio cuenta que los sujetos al grupos en el 37% de las pruebas. Más tarde, a través de entrevistas, descubrió qu seguían al grupo por distintas razones:

Distorsión del juicio: el sujeto al escuchar que todos han dicho la misma, aunque es incorrecta, piensa que si todos han contestado eso será porque debe ser la correcta, por tanto se produje una distorsión en su juicio, el cree que el grupo está en lo cierto.

Distorsión de la respuesta: el sujeto sabe que él tiene razón, pero el hecho de que todos hayan dicho otra respuesta igual hace que él diga lo mismo para evitar sentirse incómodo al contradecir a todo el grupo.

Una vez visto esto, un sujeto solo contra todo un grupo, Asch decidió dar al sujeto un compañero, situado antes de él, que daría la respuesta correcta. Aquí había una gran variación, pues con un compañero los sujetos no seguían tanto al grupo, esta adherencia al grupo pasó a ser únicamente de un 5%. Los sujetos mostraron buenos sentimientos hacía estos compañeros pero, de manera general, negaron que éstos hubieran influido en sus decisiones.

Esta variación de un compañero nos muestra que gran parte del poder del grupo no viene de que sean un gran número, sino de la unanimidad de su oposición. Sin embargo, cuando esta unanimidad es descompensada, el poder del grupo se ve mermado.

En muchas ocasiones seguimos al grupo porque lo que dicen nos llega a convencer de que están en lo correcto, esto se denomina «Conformidad Informativa».

En otras ocasiones nos conformamos porque tememos que el grupo nos desapruebe si nos desviamos, esto se denomina «Conformidad Normativa». La fuerza que ejerce este facto se ve reflejada en otra variación del experimento realizada por Asch. En esta variación, al sujeto se le dice que, debido a que ha llegado tarde, tendrá que escribir sus repuesta en un folio. Los sujetos fueron expuestos a la misma cantidad de información valiosa que los otros en los anteriores experimentos pero son inmunes a esa crítica que se podría producir por el grupo. En esta ocasión se reduce dos tercios esta presión a conformarse.

Este experimento nos muestra que la gente niega lo que ve y se somete a la presión del grupo. Nos deja ver la conformidad y también nos permite estudiar las condiciones que aumentan o reducen su ocurrencia.

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