En esta nueva entrada de nuestro blog venimos a hablaros de un experimento que realizó la profesora Jane Elliot para probar las causas del racismo. Este experimento se realizó en 1968 en una clase compuesta por alumnos blancos de entre 12 y 13 años. La idea de realizar esta prueba vino cuando, el día después del asesinato de Martin Luther King, los alumnos preguntaron a Jane por qué un hombre era capaz de tal cosa. Jane, vio esta pregunta como una oportunidad de probar una actividad con los propios alumnos y, así, explicarles la situación que vivía la población negra en Estados Unidos durante esa época.
Para empezar, dividió la clase en dos grupos de niños; el primero de ojos azules y, el segundo, de niños con ojos marrones. Al primer grupo, les dio un pañuelo identificativo y explicó delante de todos que la gente con ojos azules es inferior, que son menos inteligentes y con menos capacidades físicas que quien los tiene marrones. Para apoyar la explicación, la profesora se inventó que el color de los ojos, al igual que el de la piel, es causado por un químico del cuerpo llamado melanina y, que este, también es responsable de la inteligencia.
La primera señal de que este experimento estaba resultando fue cuando la profesora dictó una nueva norma: “los niños de ojos azules tendrían que beber con vaso del bebedero”. A lo que una niña, en alto, preguntó que por qué debían hacerlo y en respuesta un niño gritó: “Porque podrían contagiarnos algo”.
Los alumnos asumieron incondicionalmente su situación y, así, los de ojos marrones se empezaron a sentir superiores, comenzando a burlarse de los fallos de los azules. Las personas mas tímidas e inseguras del grupo de los marrones comenzaron a sentirse poderosos y a ganar confianza. Los alumnos de ojos marrones llegaron a preguntarse porqué Jane tenía los ojos azules si debía ser inteligente para darles clases, llegando a la conclusión que, de no ser por sus ojos, sería la directora de la escuela y no una “simple profesora”.
Al día siguiente, Jane invirtió el experimento, revelando que los mas tontos e incapacitados eran los que tenían los ojos marrones. Lo interesante es que el comportamiento de los chicos azules, tras haber recibido una discriminación “injusta” por parte de los de los ojos marrones, no fue de odio y venganza, sino de comprensión en su mayoría; los chicos de ojos azules, al haber visto en que se habían convertido sus compañeros, no quisieron actuar de igual modo que ellos.
Al finalizar el experimento, Janne cuenta como algunos lloraron y se abrazaron al ver lo injustos que habían sido y, su profesora les pidió un informe del porqué habían matado a Martin Luther King. Uno de los alumnos escribió: “Yo tengo ojos marrones, podía pegarles a los azules cuando quisiera. Me daban cinco minutos más de recreo. Al día siguiente, cuando cambiaron las cosas, quería salirme del colegio, me sentí furiosa, así te sientes cuando te discriminan”.
En conclusión, el experimento resultó un éxito y, Jane, recibió tanto reproches como elogios durante su carrera. Es interesante ver como nos comportamos cuando tenemos algo autoridad sobre el resto, situación que también se ve en otros experimentos realizados durante la historia y de los que les hablaremos en futuros blogs.