Experimento del Pequeño Albert

El experimento del Pequeño Albert es una demostración empírica del procedimiento de condicionamiento clásico que fue llevada a cabo por John B. Watson y su compañera Rosalie Rayner, en la Universidad Johns Hopkins.

John B. Watson

John B. Watson es conocido como uno de los padres del conductismo. Su principal referente intelectual fue Pavlov, el fisiólogo ruso que hizo los primeros descubrimientos acerca del “condicionamiento”.

Rosalie Rayner

Watson era un positivista radical. Pensaba que la conducta humana debía estudiarse exclusivamente con base en los comportamientos aprendidos. Para él no tenía sentido alguno hablar de elementos genéticos, inconsciente o instintos. Consideraba que debía estudiar únicamente el comportamiento observable.

Decidió intentar demostrar que las conclusiones que había sacado Pavlov de sus experimentos se podía aplicar al ser humano, partiendo de la idea de que el comportamiento del ser humano puede ser explicado mediante la historia de nuestro aprendizaje basada en el condicionamiento

Su objetivo era experimentar con un bebé, pues no tendría ningún riesgo de que estímulos previos pudieran condicionar su comportamiento, pues tenía pocos meses de vida. Finalmente, Watson y Rosalie Rayner.

Su intención era introducir en el bebé una respuesta fóbica a través de un estímulo, este iría condicionado de tal manera que produjera miedo al niño. A continuación, pasarían esta respuesta fóbica a otros estímulos con características parecidas al primero. Por último, la fase final consistía en quitar esta respuesta fóbica al estímulo condicionado, en otras palabras, querían corregir ese miedo que le habían introducido al niño. Aunque más tarde hablaremos de ello, podemos adelantar que esta fase final nunca tuvo lugar.

Según Watson y Rayner , los objetivos de este experimento eran:

  1. ¿Puede condicionarse a un niño para que le tema a un animal que aparece simultáneamente con un ruido fuerte?
  2. ¿Se transferirá tal miedo a otros animales u objetos inanimados?
  3. ¿Cuánto persistirá tal miedo? No lo sabremos hasta finalizar el experimento con el pequeño Albert.

Esta idea de provocarle miedo al bebé era moralmente cuestionable y el experimento ha pasado a la historia, siendo uno de los experimentos que más controversia ha generado por lo éticamente cuestionable.

Experimento

Después de haber fijado sus objetivos, Watson y Rayner, decidieron buscar al sujeto en un orfanato. Había un niño, hijo de una madre nodriza, que no había recibido estimulación emocional ni apenas había llorado o mostrado signos de ira desde su nacimiento. El niño se llamaba Albert, y con tan solo 8 meses y 26 días vida fue seleccionado para este experimento.

En la primera fase buscaron estímulos que le produjeran miedo al niño. Comprobaron que los animales o el fuego no le provocaban miedo, solo le provocaba miedo los sonidos fuertes.

Teniendo esta información continuaron el experimento presentándole una rata blanca con la que Albert lejos de temerla, quería jugar con ella. Los investigadores siguieron presentando a la rata delante del niño pero esta vez haciendo sonar un ruido, de una barra metálica, fuerte a su vez, de tal manera que cada vez que sonaba, el niño sentía miedo y lloraba. Esto se hizo repetidas veces, hasta que finalmente el niño se alejaba de la rata y le tenía miedo sin necesidad de escuchar el ruido.

El experimento continúo, Watson quería verificar si este miedo se le podía transferir a otros estímulos con características parecidas, objetos o animales blancos o con pelo.

Para esta fase optaron por coger estímulos con estas características, un perro, un conejo y un abrigo de piel. Cuando le mostraron estos estímulos al bebé, este empezó a llorar y a sentir miedo sin necesidad de provocar el ruido. El miedo a la rata y al ruido se había transferido a otros estímulos similares.

Para finalizar esta fase, cuando Albert contaba con 1 año de edad, se le presentó un estímulo diferente, inofensivo, una máscara de Santa Claus. Cuando Albert la vio se puso a llorar y intento golpear a la máscara. Este miedo se había transferido hasta una simple máscara totalmente inofensiva.

Fase final

Esta era la fase más importante, pues se le iba a corregir este miedo que se le había introducido intencionalmente, pero nunca llegó a realizarse.

Según cuentan los experimentadores, Albert fue adoptado por una familia nueva y trasladado a otra ciudad cuando quisieron poner en marcha esta fase. La Universidad canceló el experimento debido a la controversia ética de este. A su vez, Watson y Rayner fueron despedidos en cuanto la institución supo que estos dos mantenían una relación sentimental, cosa que estaba prohibida entre compañeros.

A Albert se le perdió el rastro y no se pudo investigar más, hasta que en los años 2000 varias líneas de investigación quisieron saber que le había pasado al pequeño Albert después de este experimento. Hay dos investigaciones que se han considerados válidas.

Se llamaba William Barger

Una de estas dos investigaciones es de hace relativamente poco, del año 2014. Russ Powell y Nancy Digdon, dos investigadores, tras repasar el censo y la documentación de principios del siglo XX concluyeron que Albert era William Barger.

William había fallecido en 2007, así que era imposible contactar contigo, sin embargo, sus familiares

Una de las líneas de investigación más fiables y plausibles es bastante reciente, datando del año 2014. Dos investigadores, Russ Powell y Nancy Digdon repasaron el censo y documentación de principios del siglo XX y concluyeron que Albert era William Barger. La madre biológica de este individuo había trabajado en el mismo orfanato en donde Watson y Rayner habían conseguido al pequeño Albert, el Harriet Lane Home.

William Barger había fallecido en el 2007, así que no se le podía entrevistar para asegurarse de que era el pequeño Albert, sin embargo, los familiares de Barger aseguraron que siempre había tenido una fobia especial a perros, además de a otros animales peludos.

Albert tenía hidrocefalia

Esta es otra teoría más antigua pero considerada por muchos el desenlace final de este experimento y de la vida del pequeño.

Hall P. Beck y Sharman Levinson publicaron en 2009 en el APA su investigación acerca de cómo vivió Albert después de este experimento. Según cuentan, Albert no consiguió vivir mucho más, falleció de hidrocefalia congénita con tan solo seis años.

Esta investigación invalida los resultados que obtuvieron Watson y Rayner. Teóricamente, Albert era un bebé sano, pero, la hidrocefalia podría haber sido causante de problemas neurológicos, los cuales serían la razón de su falta de emocionalidad, por tanto, este experimento podría ser nulo.

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