En esta entrada de blog, vamos a analizar un spot que hizo Carlsberg en el año 2011 en el que podemos ver que hay mucho componente psicológico.
El Spot se basa en que llenan una sala de un cine de Bruselas de una banda de moteros tatuados y muy grandes. En la sala solo quedan dos sitios libres, y los sujetos del experimento son unas parejas inocentes, que por supuesto no saben lo que se les viene encima. Cuando las parejas entran a la sala y ven el percal de todos los moteros, se asustan todos sin excepción. La mayoría se da la vuelta y se va, perdiendo el dinero que han pagado para ver la película. Las pocas parejas que, además de quedarse, atraviesan una fila llena de moteros y se sientan rodeados de estos aparentemente brutos sujetos, son los “ganadores”. En cuanto se sientan, todos los moteros de la sala comienzan a vitorearlos celebrando que se han quedado y lo festejan con un par de Carlsbergs.
Este anuncio, además de ser gracioso y hacerse viral nos enseña un sesgo que podemos observar en la mayoría de personas. Este sesgo se basa en que no estamos cómodos cuando nos rodeamos de personas que no son como nosotros o son de otro entorno, y que por evitar esa situación podemos llegar a perder dinero, o cambiar nuestros planes por completo. También nos habla de los prejuicios que tenemos, ya que las parejas que entraron y se fueron, no conocían en realidad a los moteros. No sabían si eran buenas o malas personas, pero al ver la pinta que tenían y al ver que estaban muchos juntos, pensaron automáticamente que eran brutos y maleducados, por lo cual no les merecía la pena ver la película.
Con esta campaña, Carlsberg tuvo mucho éxito y subió sus ventas juntando publicidad y psicología.